La fotografía tiene el poder de hacer invisible lo que está presente, de hacer desaparecer lo que no ha desaparecido y dotar de protagonismo al que nunca tuvo voz.
De vez en cuando está bien, e incluso diría que es recomendable, ver las cosas con otro punto de vista. ¿Por qué existen los reflejos? ¿Existe de algún modo esa doble realidad atada al reflejo de un río, un espejo, un cristal? Realidades a la espera de que el alma que las gobierna decida aparecerse ante las aguas del río, los reflejos del espejo o curvas del cristal y así respirar y salir de ese mundo paralelo. Realidades que en ocasiones incluso parecerá están gobernando las almas de aquellos que siempre ven la luz. Los reflejos nos permiten saber cómo somos, ¿acaso eso significa que los reflejos determinan nuestra apariencia?
Cada vez en cuando veo una parte de ti que no habia visto Los pajaros pueden nadar y los pescados pueden volar El camino es largo y me pregunto porque
Uno de estos dias te daras cuenta de lo que significas para mi Ohhh Cada vez en cuando veo una parte de ti que nunca habia visto
Cada vez en cuando trato de decirte como me siento Los cielos hablan, la lluvia empieza El cielo se vuelve negro, nadie gana
Pues trato de hablar pero no puedo Mi alma se a vuelto de acero Esto pasa cada vez en cuando Cuando trato de decirte como me siento Asi que si alguna vez amas a alguien Tienes que mantenerlos cerca Cuando dejes de sentir su cuerpo Estaras cayendo
Porque estoy cayendo Mas hondo en amor En amor Mas hondo en amor En amor Mas hondo en amor En amor
Puzzles. Podríamos comparar la vida misma con puzzles y rompecabezas. Cada día, cada semana, cada mes, cada año o cada minuto, encontramos y encajamos piezas que un día llegarán a completar lo que acabará siendo nuestra historia, nuestros recuerdos. Cuando nos paramos ante un árbol, en muy pocas ocasiones nos preguntamos sobre la historia de ese viejo superviviente.
Fotografíe este árbol pensando que fotografiaba un conjunto de recuerdos, de memorias. Cada pieza que le faltaba, cada superficie de corteza diferente al resto había supuesto un cambio en aquel ser vivo.
Había pasado muchas veces por la Vuelta del Castillo sin haber prestado atención a la estatua de Aizcorbe. Es curioso como las prisas hacen que muchas veces no nos paremos a observar y contemplar algo que siempre ha estado ahí y que, a la vez nunca ha estado a nuestros ojos. Aún más curioso es el hecho de que una simple cámara de fotografía cambie esta actitud. Empezamos a querer conseguir imágenes que nadie ha podido conseguir y, para eso, empezamos a PARARNOS y empezamos a buscar hasta el más mínimo detalle de aquella realidad. Las prisas para un fotógrafo no existen.
Buscando esos pequeños detalle he podido sacar esta pequeña conclusión: La estatua de Aizcorbe representa la fuerza del débil. Todo la firmeza y autoridad que el bloque presenta se apoya en lo que son las dos piezas más pequeñas de este. Me gusta ese concepto. Hasta lo más grandioso e imponente necesita y depende de lo más discreto y minúsculo.